jueves, 6 de diciembre de 2012

Alvaro Ampuero: Un hombre con los pies en la Tierra



Alvaro, ¿cómo dirías que es tu relación con técnico de tu equipo Nolberto Solano?
La verdad que muy bien, he podido aprender bastante con Solano, Ortega, Mendaña y el ‘Pato’ Cabanillas. Trabajamos mucho lo que es pelota la parada, los centros y sobre todo, la parte táctica.
Y en el campo, ¿dónde es que te sientes más cómodo jugando de lateral, como volante de primera línea o por la banda?
En realidad uno como jugador tiene que jugar donde el técnico te diga, para mío lo principal es estar en el campo, no tengo problemas donde es que me lo pida el profe. Últimamente he estado jugando de lateral o volante por fuera, en realidad ahí es que me siento cómodo. También he podido jugar por dentro, pero espero rendir en donde esté.
Está clarísimo que no siempre te puedes llevar bien con todos. ¿Con cuál de tus compañeros es con el que mejor te llevas, sobre todo fuera de los camerinos y las canchas?
Es que nos llevamos muy bien con todos, es un buen grupo y hay bastante gente de mi edad, he jugado muchos desde las menores con, por lo menos diez. Es como si los conociera de toda la vida.
Claro, pero de los mayores que están en el equipo siempre hay alguien que, además de ser compañero y amigo, realmente admiras. ¿Quién podría ser?
Bueno, en realidad de los que tienen más tiempo y experiencia, podría ser Rainer, el “Chino” (Ximénez) o (John) Galliquio; todos los días se esfuerzan al máximo, a pesar que tienen muchísima experiencia y se han ganado su sitio en el equipo, son realmente para admirar.
Eres uno de los futbolistas más humildes y que no se le ha “subido los humos” que he conocido. Es realmente admirable ver que, a tu corta edad, hayas sabido manejar tan bien una situación con la que pocos han podido. ¿Nunca tu ego o la fama han podido más que tus valores?
Definitivamente, la familia siempre ha sido mi “cable a tierra”, cada vez que se me han escapado frases o actitudes que no les ha parecido, me recuerdan que soy quien soy. Además, siempre me han tratado igual; no es que me reconocen a cada rato en la calle. Es más, las pocas veces que me ha sucedido, he intentado saludarlos, firmar lo que me pidan y seguir caminando. Soy muy tímido en realidad.


Fuente: peru.com



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